Los arquetipos femeninos del tarot

Arquetipos femeninos del tarot

Los arquetipos femeninos del tarot son patrones universales del ser humano. Reconocidos mediante un grupo de modelos y personas, basados en sus comportamientos. Se trata de la imagen femenina que se identifica mediante las figuras del tarot.

Mediante la forma de actuar de una persona, podemos crear de forma general una idea de lo que encontraremos. Por ejemplo, ya sabemos que el perfil de una madre es protectora, mientras que una suegra puede parecer dominante. En sí, son representaciones que, de acuerdo a los historiales de comportamiento, han ganado un modelo en la sociedad.

Su papel en el tarot

Para entender un poco este concepto, regresemos al pasado, cuando el psiquiatra y psicólogo Carl Gustav Jung desarrolló una teoría basada en los arquetipos y la aplicó a la lectura de las cartas. Se trata de la unión del inconsciente social y los modelos establecidos.

La definición de arquetipo se resume en un modelo inicial, usado como ejemplo para ser imitado, copiado o reproducido. Es decir, un prototipo que sirve de ejemplo para otras generaciones. Es así como se convierten en estructuras y símbolos universales de diversas culturas, propias de los seres humanos.

Los arquetipos femeninos han ganado su espacio en la mente de todos. Cuando lo relacionamos con el análisis, es posible entender los pensamientos de cada persona. Y cuando se asocian con el tarot, permiten visualizar situaciones relacionadas con la vida diaria. Mediante su uso, se podrá predecir y encontrar esas respuestas que tanto se buscan.

Usar el tarot para entender el interior de cada ser, resultará de gran utilidad, ya que el consultante será capaz de reconocer y aceptar sus características. Además, sirve para potenciar sus virtudes, conocerse mejor, curar heridas, sanar emocionalmente y fortalecer el espíritu.

Ahora bien, los arquetipos de los Arcanos Mayores permitirán formar una imagen, a partir del inconsciente del consultante, que desarrollará el conocimiento y la autorrealización.

¿Cuáles son los arquetipos femeninos del tarot?

Los arquetipos femeninos del tarot permitirán observar la vida del consultante, su reflejo y el dominio de sus energías. Mediante los Arcanos Mayores, será posible reconocer cada patrón y analizar cada figura representada en las cartas, por ejemplo:

La Emperatriz

Representa a una mujer decidida y fuerte, con gran valor para enfrentar la vida. Dispuesta a cumplir con sus propósitos y con una personalidad definida.

Se trata del reflejo de la pasión por la vida. Se asocia con una mujer que está por alcanzar la madurez, pero que aún es joven, dispuesta a explorar su sexualidad, sin dejarse someter por las imposiciones de los hombres.

La Papisa o Suma Sacerdotisa

Es una mezcla entre misterio y sabiduría. Corresponde al perfil de una mujer que es capaz de entender y analizar la mente humana. Está llena de interrogantes y de misterios por descifrar.

Cree firmemente en todo lo que se relaciona con lo espiritual. Busca cada día encontrar un equilibrio entre lo material y sus pensamientos. 

La Fuerza

Representa a una mujer con ganas de triunfar, joven y con mucha energía. Es el símbolo del amor por la vida. Una persona segura de su personalidad, capaz de controlarse y con una actitud única. Deja ver la inteligencia, las pasiones y el control de los bajos impulsos.

Las mujeres que están en este arquetipo suelen parecer poco expresivas, pero la verdad es que su mayor virtud se encuentra en el interior. Son capaces de superar cualquier barrera y de asumir grandes responsabilidades.

La Templanza

Esta carta hace referencia a una mujer segura, decidida, guiada por un poder superior. Es el mejor ejemplo de equilibrio, entre la habilidad y la paz. Puede también representar una figura colectiva, ya que simboliza el camino de la vida. Se visualiza en la carta como un ángel que derrocha una energía única hacia el universo.

La paz es el ingrediente principal de esta carta. El equilibrio siempre está presente. Representa a una combinación entre la razón y los sentimientos. Suele ser una mujer que analiza todo, antes de tomar una decisión.

La Estrella

Carta que distingue a una mujer joven, fuerte y con ansias de conquistar todo lo que se proponga. Suele asociarse con mujeres que optan por la belleza natural, que brilla con luz propia.

Es la representación de la naturaleza y el equilibrio perfecto. Corresponde a la verdad, los caminos abiertos y el destino que dará todo aquello por lo que se ha trabajado. Es una buena oportunidad para ser feliz y compartir el brillo con el mundo.

La Justicia

Simboliza a una mujer que ya no es tan joven, pero está en la etapa de la madurez, el momento propicio para dominar sus actitudes y ganar seguridad en su propia persona. Es capaz de ordenar sus sentimientos y emociones. Asume el papel de juez y puede ayudar a resolver conflictos propios y de terceros.

Corresponde a todo camino correcto. Un equilibrio entre la conciencia interior y el mundo externo. Se asocia con la ley del karma y asuntos legales que terminan en buenos términos.

La Luna

Este arquetipo femenino corresponde a una mujer adulta, experimentada y con sabiduría. Puede hacer un equilibrio entre sus vivencias pasadas para enfrentar el presente, y ser capaz de planificar su futuro. Ha aprendido tanto de la vida que ahora puede conectarse con su propio desarrollo y trabajar en los aspectos necesarios para encontrar su camino.

Esta mujer es respetada. Muchas personas acuden a ella para encontrar soluciones y consejos. Tiene una energía que se conecta con la naturaleza.

La Muerte

Es uno de los arquetipos femeninos más temidos. Muchas mujeres le tienen miedo a una transformación, a un cambio. Si en la tirada del tarot, esta carta sale a relucir, es momento de dejar las anclas a las que estabas atada, ya es hora de evolucionar y encontrar un destino que permita encontrar el camino correcto.

Aunque ya nada será como antes, llegará la libertad. Encontrarás esa paz que tanto has buscado y las preocupaciones quedarán atrás. Algo viejo tiene que morir para que algo nuevo surja. De forma simbólica, puede relacionarse con el fin de un trabajo, una relación o una amistad conflictiva.

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