El Tarot Espiritual

El Tarot espiritual

El tarot es una de las formas que se utilizan para interpretar algunos acontecimientos o para conocer eventos que ocurrirán en el futuro. No se trata de adivinar, sino de darle significado y sentido al conjunto de cartas que salen en una tirada.

La palabra tarot está compuesta por dos vocablos de origen egipcio: tar, que expresa “real” o realidad, y ro, “camino”. Por lo que el significado de la palabra es camino real; es decir, la muestra del camino a seguir en el mundo real.

Existen varios tipos de tarot desde que fue creado, según la historia, en el siglo XIV, y que son el resultado de la popularidad que tuvieron a lo largo de su evolución en distintos países; comenzando por el más antiguo y propagado para la época: el Tarot de Marsella; luego el Tarot Rider-Waite, nombre tomado de su diseñador Arthur Edward Waite, ocultista estadounidense; así como el tarot egipcio, entre otros.

Cartas del tarot y su significado

Cualquiera que sea la versión, el tarot está compuesto por 78 cartas, divididas en dos grupos: 22 cartas de arcanos mayores (la palabra arcano significa misterio o secreto, en latín), y  cada una es única, tiene un significado diferente y ninguna se repite.

El otro grupo de 56 cartas corresponden a los arcanos menores, que a su vez se subdividen en cuatro grupos. Cada grupo tiene un elemento que lo identifica: bastos, copas, espadas y pentáculos, los cuales simbolizan las energías o elementos de la naturaleza.

Así, los bastos simbolizan el fuego; las copas, el agua, las espadas el aire y los pentáculos la tierra. 

El tarot tiene esa vertiente psicológica y predictiva que aconseja, y a la cual se acude cuando estamos en crisis; también está el tarot evolutivo, de crecimiento personal y el espiritual que nos ayuda a conectar con el alma.

Es el que nos permite conectar con el alma y dar un sentido especial y elevado a nuestra vida cotidiana, es la capacidad de darle trascendencia a la vida, y nos dice que somos más que carne y cuerpo.

Las cartas del tarot espiritual

Las cartas del tarot tienen arquetipos espirituales y terrenales, cuyos significados deben considerarse a la hora de hacer una interpretación.

Las cartas del tarot espiritual son las de los arcanos mayores, y las imágenes son:  

Los “sumos”, como se les dice coloquialmente al Sumo Sacerdote y a la Sacerdotisa, porque tienen tiaras papales. Sus pensamientos son espirituales, porque: 

  • El sumo sacerdote habla de las creencias religiosas (católico, musulmán, budista) que imparten y ayudan a conectar con la parte espiritual.
  • La sacerdotisa habla de la espiritualidad innata, o conexión íntima y personal, que nos recuerda que tenemos un alma que trasciende.
  • La estrella es otra figura espiritual; el pelo azul representa sus pensamientos espirituales y su conexión con la esencia humana.
  • El colgado, también con cabello azul y amarillo, que simboliza su luminosidad y espiritualidad. 
  • La carta XIII que nos habla de la muerte, que se presenta siempre de color carne, nos dice que lo que muere es la carne.
  • La templanza, carta XIV, también es una carta espiritual que representa el alma, que es nuestra parte más elevada. 
  • Luego está la carta del juicio, que se refiere al juicio final, a la resurrección y nos advierte de tomar consciencia de la trascendencia del alma. 

Las cartas terrenales, como el emperador y la emperatriz, nos indican que debemos atender a nuestras necesidades físicas. De allí la diferencia con las cartas espirituales. 

La vida real y el tarot espiritual

Si pudiera haber una definición práctica del tarot, se puede decir que es una vía para ayudar al crecimiento espiritual y personal del individuo.

Las dudas más grandes y frecuentes que están presentes en el ser humano son las referidas a la parte sentimental o amorosa, a lo material, traducido en bienes, dinero, estabilidad económica; y al éxito, asociado con el desempeño y crecimiento profesional o laboral.

A partir de esas grandes dudas surgen otras como, por ejemplo, en lo sentimental, la estabilidad con la pareja, el hogar, los hijos, etc., en lo material, si las acciones del presente garantizarán cierta holgura económica a futuro, y en lo profesional o laboral, si habrá promociones o ascensos.

La parte espiritual es la guía que el tarot dará en cada una de sus cartas, mediante su interpretación, que servirá para tomar decisiones, cambiar de rumbo, recomenzar o levantarse, en el caso de sentirse abatido.

Trabajar con el tarot no se trata de hacer predicciones ni adivinaciones; sino de utilizar la información que arrojan las cartas, en cada corte del mazo, para tomar medidas acerca de lo que en la práctica se puede hacer para transitar por ese camino real.

Seguir el camino espiritual

Leer el tarot es utilizar las cartas para entender algunos hechos de la actualidad o situaciones futuras por parte de la persona interesada.

Si bien la creencia es que las cartas que se muestran están siendo guiadas por una fuerza espiritual, lo cierto es que el hecho de barajarlas de determinada manera, apilarlas y partir el mazo por parte del consultante, es una forma de transmitirles energía, que es la que guiará la estructura de la información que se evidencie. 

El tarot para el crecimiento espiritual 

Con el tarot, cada carta adquiere vida porque se puede interpretar de acuerdo con las dudas planteadas; como no se trata de adivinar, ni de vaticinar lo que va a suceder en el futuro a partir de una imagen, el tarot tiene que ser interpretado por personas que conozcan tanto del lenguaje como de los mensajes que transmite cada carta en cada tirada.

El tarot espiritual es sencillo, seguro y luminoso, y sirve para responder preguntas relacionadas con la consciencia, el autoconocimiento, ayuda a desarrollar una mejor versión de los que somos, utilizando nuestro talento para crecer. 

Las cartas del tarot nos sirven para interpretar y explotar lo que cada quien lleva dentro; nos da una guía para reflexionar y para usar la intuición cuando tengamos pleno conocimiento de nosotros mismos. 

Es una herramienta para transformar nuestra vida y seguir una senda más espiritual.

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